Terapia

Reconstruir los borrones involuntarios

sobre una historia. Sentir el cuerpo del dolor

como una colonia de hormigas en pie de guerra

acuartelada en la amígdala de mi cerebro. Todo recuerdo

recuperado son millones de pasos y mordiscos

mínimos que recorren mi sistema nervioso.

Entre las cosas que hace un niño para sobrevivir

está también el jugar y colorear

todo ese blanco resplandor en la memoria.

Es un silencio tan inmenso.

Luego retroceder en el tiempo y perdonar

a tu versión más débil: un niño de cuatro años

que no sabe morir y observa con atención forense,

hipervigilante de la luz sobre todas las cosas.

Si lo logras encontrar abrázalo

y permítele jugar con tus hijos.

© Héctor Lira