Ya no van a haber robots (extracto)

Los niños sentados en la vereda
están apoyados en la pared de la calle
que empieza a temblar
pero no lo suficiente para que el piso se hunda

Miran el reflejo del sol en la vereda
cuando el piso se mueve hacia los lados

Y el piso se desliza
empieza a andar
para llevárselos con los ojos cerrados

Viajan día y noche
aunque hayan tenido papás
van a que algún ladrón en las aventuras
los cuide bajo su abrigo
y se irán con él
lo verán en la ventana
en Navidad

***

El niño ve al ladrón
en la cocina del motel
y lo saluda
"Hola
soy Marco"
La niña copia a su primo:
"Me llamo Anabel
y este es mi dinosaurio
de felpa"

No se sabe si para espantarlos
con historias de terror
el ladrón les contesta:
Yo soy Esteban
y en cuanto a mí
salgo a vagar por las noches
y mato a los enfermos que gimen
bajo las murallas.

A veces voy y enveneno pozos.

***

La niña se hinca al lado de la estufa
La luz, la estufa prendida es un robot
apagado
Tiene ojos pero no se mueven
La niña lo empieza a tocar.
No hay nadie

***

Esteban
mi muñeco mecánico

***

Cuando Marco entra en su pieza
las cortinas están cerradas
y ella duerme con el ladrón
como si fuera su amigo imaginario

El niño parado en la cabecera de la cama
le habla mientras duerme:

"En los jardines que eran amarillos
seguíamos las fuentes
a ver si llegábamos a un comedor
pero una vez vimos a una pareja haciéndolo
y les gritamos.

Nos persiguieron sin ropa hasta el río
y éramos Los traviesos

Ahora quieres que sea travieso contigo"

Marco le toca el hombro
"Estás fría como las catedrales que están en paz
que me dan miedo
y son muy grandes

Cuando alucines como has querido
porque cierras los ojos 
y veas esas figuras arqueológicas
no me digas a mi que te duele
y tienes fiebre

Deberías dormir vestida

Cada vez que agarras el mango de la silla
o empuñas la mano
como si se la tomaras a alguien
él aparece..."

El niño 
en la pieza
surge como una historia de terror

Esa noche lloró más que todos los niños
del mundo.