De Rerum Natura (extractos)

Porque serán materia de mi canto
la mansión celestial, sus moradores;
de qué principios la naturaleza
forma todos los seres, cómo crecen,
cómo los alimenta y los deshace
después de haber perdido su existencia:
los elementos que en mi obra llamo
la materia y los cuerpos genitales,
y las semillas, los primeros cuerpos,
porque todas las cosas nacen de ellas.

***

Los hombres podrían nacer del mar,
los peces y las aves de la tierra,
y del cielo los ganados,
y las bestias feroces habitarían
como hijos de la casualidad
los lugares desiertos y poblados:
Los mismos frutos no daría el árbol,
antes bien diferentes los daría
si todos los cuerpos produjeran frutos;
pues careciendo de principios ciertos,
a las cosas ¿qué madre señalamos?

***

A esto se junta que la naturaleza
nada aniquila, sino que reduce
cada cosa a sus cuerpos primitivos;
si los principios fueran destructibles,
de nuestra vista luego arrebatado
cada ser perecería en el momento;
inútil, pues, sería toda fuerza.

***

Por cualquier parte en las frondosas selvas
se oyen los cantos de las aves nuevas,
y los rebaños cansados de pastar
tienden sus cuerpos por risueños pastos,
y de sus ubres colmadas sale
copiosa y blanca leche; sus crías
con poca fuerza juegan por la hierba tierna,
conmovidos del placer de mamar la leche pura:
luego ningún cuerpo es aniquilado;
pues la naturaleza los rehace,
y con la muerte de unos a otros engendra.

***

Al ver que con los ojos no podemos
descubrir los principios de las cosas;
sin embargo, es preciso que confieses
que hay cuerpos que los ojos no perciben.
La fuerza enfurecida de los vientos
revuelve el mar, y derriba las soberbias
naves, y desbarata los días nublados;
a la vez que con torbellinos rápidos
corre por los campos, saca de cuajo
los corpulentos árboles, sacude
con soplo destructor los altos montes;
el océano se enfurece con bramidos
y con murmullo aterrador se ensaña.
De aquí seguramente inferiremos
que los vientos son cuerpos invisibles,
que barren tierra, mar, y en fin el cielo,
y esparcen por el aire los destrozos.

***

Llamamos cuerpos a los elementos
y a los compuestos que resultan de ellos:
Los elementos son indestructibles,
porque su solidez triunfa de todo.
Te costará trabajo persuadirte
que existen cuerpos sólidos: el rayo
atraviesa los muros, así como
las voces y los gritos: se caldea
el hierro si le metes en la fragua;
rocas ardiendo arrojan los volcanes;
el oro se liquida en los crisoles;
el cobre se derrite como el hielo;
el frío y el calor de los licores
sentimos en los vasos que bebemos:
De solidez perfecta no tenemos
idea cierta y experiencia clara.
Mas la razón y la naturaleza
esta verdad nos hace que entendamos:
óyeme en pocos versos: los principios
que componen el gran todo creado
tienen un cuerpo sólido y eterno.
Después, como los cuerpos y el espacio
por su naturaleza son opuestos,
es preciso que existan uno y otro
enteramente puros por sí mismos:
El vacío repugna todo cuerpo,
la materia al vacío de sí aleja:
Luego sólidos son y sin vacío
los elementos, los primeros cuerpos.

***

¿Qué diferencia habrá de un cuerpo grande
al cuerpo más pequeño? Suponiendo
que el todo es infinito, sin embargo,
de partes infinitas igualmente
se compondrán los átomos más breves:
mas como la razón no lo comprenda,
convencido es preciso que confieses
que los simples corpúsculos terminan
la división y solidez eterna.