The Wild Iris

El iris salvaje

Al final del dolor
me esperaba una puerta.

Escúchame bien:
a eso que tú llamas muerte
yo lo recuerdo.

En lo alto, ruidos, las ramas
de los pinos se sacuden.
Luego, nada. Un sol débil
que titila sobre las cosas secas.

Es aterrador sobrevivir
en forma de conciencia
sepultado bajo tierra.

Pero todo termina. Eso que temías,
ser un espíritu incapaz de comunicarse,
desaparecer abruptamente.
La tierra dura y compacta se quiebra.
Imagino que son pájaros que se lanzan
como flechas sobre la hierba.

Tú, que no recuerdas
atravesar desde el otro mundo
te insisto otra vez:
lo que sea que vuelve del olvido
retorna en busca de una voz:

desde el centro de mi vida
emergió un gran manantial,
profundas sombras azules
sobre celestes océanos.

* Traducción de Héctor Lira


The Wild Iris

At the end of my suffering
there was a door.

Hear me out: that which you call death
I remember.

Overhead, noises, branches of the pine shifting.
Then nothing. The weak sun
flickered over the dry surface.

It is terrible to survive
as consciousness
buried in the dark earth.

Then it was over: that which you fear, being
a soul and unable
to speak, ending abruptly, the stiff earth
bending a little. And what I took to be
birds darting in low shrubs.

You who do not remember
passage from the other world
I tell you I could speak again: whatever
returns from oblivion returns
to find a voice:

from the center of my life came
a great fountain, deep blue
shadows on azure seawater.

Poema de Louise Glück (Estados Unidos, 1943) publicado en The Wild Iris (1992).
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