Poema XXIV
Llueve porque los cuerpos se oxidan
y mueren los compañeros y las amantes 
y a veces solo se encuentra consuelo
en el descenso de las fuerzas verticales.

         Envejecer es un siglo sin lluvia.

         Tal vez esa sea la mejor forma
         de abandonar el mundo:
                 instalarse en la lluvia
                           como quien vive 
                              en el descenso.
Poema publicado en Imaginar un hijo (Valparaíso Ediciones, 2022)
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